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Productos Patrimoniales se adaptan a nuevas formas de comercialización

Productos Patrimoniales se adaptan a nuevas formas de comercialización

En el marco del proyecto FIC O’Higgins “Transferencia de Modelo Comercial a Viñateros Campesinos” ejecutado por nuestra Facultad, se ha estado realizando una serie de iniciativas para apoyar a los pequeños productores de chacolí y chicha para que promocionen y comercialicen sus productos a través de canales digitales.

Publicado el jueves 03 de septiembre de 2020

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La pandemia de COVID-19 ha determinado exigentes restricciones de movilidad y contacto social, medidas sanitarias que han afectado a pequeños agricultores que comercializan sus productos principalmente a través de ferias libres. A su vez, la suspensión de eventos como fiestas tradicionales y ferias costumbristas y la disminución de la actividad en hoteles, restaurantes y turismo, han sumado dificultades a los productores de productos patrimoniales que encontraban en estas instancias sus puntos de venta más importantes.

“Frente a esta necesidad, es especialmente relevante que los productores cuenten con herramientas que les permitan mover su venta hacia canales digitales”, señaló la profesora Sofía Boza, académica del Departamento de Gestión e Innovación Rural de nuestra Facultad y coordinadora de este proyecto del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) de la Región de O’Higgins. 

En este contexto se realizó el seminario virtual “Comercio digital para MIPYMES rurales”, el cual contó con más de 50 asistentes que se conectaron desde diferentes puntos del país; principalmente micro emprendedores, asesores y estudiantes del área.

El primer expositor fue Felipe Bravo, médico veterinario y magíster en Ciencias Pecuarias, quien se refirió a cuáles son los principales obstáculos que los pequeños productores encuentran a la hora de hacer comercio digital. Así mismo, presentó los diferentes modelos de negocio que existen al respecto, destacando que las iniciativas en este canal de comercialización deben adaptarse a los productores para resultar exitosas, y no al contrario.

Por su parte, Patricia Poblete, asesora senior del Centro de Negocios del Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec) en Rancagua y fundadora de la Consultora Empre&Crea, explicó a los asistentes los apoyos que diferentes entidades públicas están entregando a micro y pequeños empresarios para promover su participación en el comercio digital. 

Para terminar el encuentro virtual, Consuelo Poblete e Ítalo Prelle, fundadores del Restaurante “El Abasto”, situado en el centro de Rancagua, compartieron la experiencia de su negocio que tiene por objetivo acercar los productos patrimoniales de la Región de O’Higgins a sus clientes, para lo cual es esencial la figura del relato; los comensales tienen la oportunidad de conocer la historia tras cada una de las bebidas y alimentos que sirven en el lugar. A su vez, destacaron la positiva recepción que han tenido con la inclusión en su carta del Chacolí de Doñihue, producto apoyado por este proyecto FIC. 

Desde el comienzo de la pandemia “El Abasto” mantiene en funcionamiento una página web en la cual muestra y comercializa productos patrimoniales, entre ellos el Chacolí de Doñihue. De hecho, el equipo técnico del proyecto FIC ha fortalecido lazos durante estos meses con el restaurante para proponer a los beneficiarios una salida comercial alternativa.  Ambas partes están colaborando en una campaña especial para las Fiestas Patrias, donde se incluye además a la Chicha de la Estrella y la Chicha de Nancagua, cuyos productores también son beneficiarios del proyecto.

Así mismo, con el fin de reforzar el apoyo al comercio digital, el proyecto FIC O’Higgins “Transferencia de Modelo Comercial a Viñateros Campesinos” lanzó recientemente la página web www.vinateroscampesinos.cl, a través de la cual se muestran chacolís y chichas de los beneficiarios del proyecto. El sitio cuenta con imágenes y descripciones de productores y productos, así como datos para que los clientes interesados puedan contactarlos. 

“Para que las tradiciones del campo chileno puedan seguir vivas es necesario que sean una alternativa digna de vida para sus depositarios. Por ello, en nuestro proyecto utilizamos todas las herramientas a nuestro alcance para mejorar la comercialización de los productos de nuestros beneficiaros, por supuesto no solo sin perder la identidad, sino que teniendo muy claro que ese es uno de sus principales activos”, explicó la profesora Boza.

La académica destacó que pese a las restricciones sanitarias que han enfrentado como equipo del proyecto, han alcanzado los objetivos y realizado las actividades presupuestadas adaptándose a nuevas formas de comunicación y de trabajo. “Hemos tenido que encontrar alternativas para acercarnos a nuestros productores, con llamados semanales, grupos de chat, envío de cápsulas de video e infografías; además de facilitarles herramientas para que no pierdan ventas durante esta temporada a pesar de las dificultades. Lo que más deseamos es muy prontamente volver a terreno para estar junto a nuestros productores”, agregó.

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