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Insectos Coccoideos plagas de cultivos frutales en Chile (Hemiptera: Coccoidea)

Información Básica

Autor(es):
Roberto H. González
Editorial:
Editorial Universitaria
Año:
2016
Páginas:
338, il. color.
ISBN/ISSN:
978-956-11-2504-9
Valor:
Precio libreria: $20.000 / Precio internet: $18.000 / Venta: Solo Editorial Universitaria /http://www.universitaria.cl/libro?isbn=9561125048

Reseña

Prólogo

La Coccidología es la especialidad entomológica que trata sobre el estudio de los insectos hemípteros que constituyen importantes plagas agrícolas pertenecientes a la superfamilia Coccoídea, un amplio grupo de insectos del Orden Hemípteros conocidas en el área fitosanitaria agronómica como Diaspídidos o insectos de es­cama, Cóccidos o conchuelas, Pseudocóccidos o chanchitos blancos, Margaródidos o perlas de tierra, Eriocóccidos o escamas fieltrosas, Orthezias o escamas móviles, Pulvinarias y otros grupos menores. Constituyen el más importante grupo de artrópodos fitoparásitos de interés económico en los sectores frutícola, forestal, ornamental y de plantas silvestres, los cuales, no obstante tratarse de especies sésiles, han logrado dispersarse por acción antrópica junto con el traslado de plantas desde sus centros de origen hacia nuevas áreas de colonización, debido a su pequeño tamaño, confusa biología y críptico hábito de asociación alimen­taria ya que pueden alimentarse selectivamente de sus raíces, tronco, follaje o frutos, acción ayudada por las secreciones cerosas, algodonosas o escamosas que los recubren, ocultan y protegen su microscópico cuerpo. Es así como esta gran biomasa de especies fitófagas se ha constituido en uno dé los grupos de mayor relevancia económica como plagas primarias en los sectores productivos men­cionados, aparte de su consecuente connotación cuarentenaria que dificulta o impide la exportación de productos vegetales nacionales a mercados extranjeros. No obstante su reducido tamaño, debido a su especializada y evolucionada estructura morfológica, estas especies de insectos han sido objeto de la atención de investigadores desde el periodo previo a la 10a Edición del Systema Naturae (Linneo, 1758), proceso facilitado por su relativa fácil captura tanto en vegetales vivos como en ejemplares herborizados, un conjunto de condiciones que han facilitado a los naturalistas de la época su temprano tratamiento descriptivo desde la primera mitad del Siglo XIX. Asimismo, características más particulares han ayudado al conocimiento de ciertas especies a las cuales se les ha reconocido un uso doméstico, como es el caso de las "cochinillas" Dactylópidos, productoras del colorante carmín, que se alimentan sobre Cactáceas del género Opuntia y cuyo uso doméstico ya se conocía en América desde antes de la llegada de los conquistadores españoles, o bien las de uso alimentario desde periodos más an­cestrales, como es el caso de Coccoídeos, que aportaron el maná bíblico como alimento a las poblaciones emigrantes de la época. Actualmente se reconocen poco más de 7.700 especies de esta superfamilia, distribuidos en unos 1.050 géneros (Ben-Dov et al, 2006).

Con relación a nuestro país, la primera mención internacional de un Cóccido aparentemente nativo ocurrió con la "conchuela de la brea", descrita por J.E. Gray en 1828 como Coceas chilensis, nombre que luego fue sinonimizado con el de otra especie congénere ya descrita de la India bajo el nombre de Coccus ceriferus Anderson, un confuso aspecto taxonómico derivado de su descripción local efectuada sobre un estado juvenil en vez de su forma adulta probablemente correspondiente a otra especie, no existiendo tampoco material tipo disponible para otro posible intento de redescripción.

No fue hasta 1884 cuando se produjo la primera descripción de un insecto endémico de Chile de alta importancia agrícola, el margarodes de la vid, parásito de las raíces de la uva vinífera, una acción que además tuvo el mérito adicional de haber sido publicada localmente en el Boletín de la Sociedad Nacional de Agri­cultura por el botánico don Federico Philippi. La información sobre esta plaga pronto adquirió gran difusión en el medio agrícola local y una década después a nivel europeo, debido a su compleja biología y confuso desarrollo reproductivo y además por haber sido descrita prácticamente en el mismo periodo junto con otros Margarodes originarios de Sudáfrica, también plagas radicícolas de la vid. En virtud de sus antecedentes históricos y particularmente por tratarse de una especie encontrada en Chile, una importante contribución de la presente obra es aportada sobre la compleja biología de este insecto hipogeo cuyos hábitos no habían sido hasta hoy bien esclarecidos en nuestro país, no obstante la importancia que debiera haber sido acreditada en el sector vitivinícola nacional.

Definitivamente, en su gran mayoría los Coccoídeos de interés fitosanitario en Chile son de origen foráneo, habiéndose producido en un corto periodo su ingreso al país y consecuente establecimiento junto con la introducción de sus plantas hospederas Las primeras informaciones a nivel local sobre esta lesiva situación para la agricultura nacional fueron principalmente proporcionadas por el entomólogo agrícola chileno y Profesor de nuestra Facultad, Carlos E. Porter, quien desde fines de 1890 se preocupó muy en particular de este grupo de insectos hasta ese momento desconocido en el país, estableciendo contactos con especialistas extranjeros para identificar aquellos afectando cultivos y luego informando al país sobre los resultados de sus investigaciones principalmente durante las primeras tres décadas del siglo XX. Además el profesor Porter actualizó taxonómicamente las ocho primeras especies chilenas de Coccoídeos descritas en el exterior por autores extranjeros desde la segunda mitad del siglo XIX, varias de las cuales son aún prácticamente desconocidas en el sector científico, por lo cual también se han incorporado en esta obra. Es importante destacar que algunas de esas especies endémicas, en particular Abgrallaspis latastei (Cockerell) descrita en 1894, están siendo recientemente informadas respecto a su importancia cuarentenaria en el mercado internacional sobre frutas exportadas por Chile, por lo cual es pertinente darlo a conocer en las normativas internas de la cuarentena vegetal.

Hacia 1956 la Facultad de Agronomía de la Universidad de Chile estable­ció su primer Museo Entomológico, que ya reunía importantes colecciones de Coccoídeos estudiados en el periodo del profesor Carlos Porter, creando así un interés que motivó al presente autor a proseguir y ampliar estas colecciones científicas y educacionales cuya ejecución se realizó en conjunto con el profesor Raimundo Charlín con el propósito de estudiar las especies endémicas, princi­palmente las asociadas con la vegetación autóctona, lo que permitió conocer las relaciones fitogeográficas de los Coccoídeos chilenos con otras faunas australes. En la identificación de esta colección han contribuido numerosos especialistas extranjeros, en particular mi profesor de la Universidad de California, Davis, Dr. Howard L. McKenzie, quien me motivó con su interés sobre estas materias. Debo además agradecer a mi compañero de esa Universidad, Dr. Douglas R. Miller, especialista en este grupo de insectos en el ARS (Agricultural Research Service) del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, con quien describimos 10 nuevas especies chilenas de Coccoídeos de la familia Eriococcidae. Igualmente se aprecia el apoyo taxonómico brindado por la Dra. Daniéle Matile-Ferrero, del Museo de Historia Natural de París, quien colaboró durante los primeros años de la preparación de esta obra. Debo asimismo destacar la excelente contribución aportada por la especialista argentina Lucía Claps, del Instituto Miguel Lillo, de Tucumán, lo que ha permitido ampliar el conocimiento neotropical de este grupo de insectos. Esto es también producto de la actual colaboración de los Drs. Demian T. Kondo y Penny Gullan, trabajo iniciado en la Universidad de California, Davis, en el periodo 1986-87 y luego continuado por estos autores en sus respectivas actuales sedes en Colombia y Australia. Todas las ilustraciones de esta obra pertenecen al autor. Las fotografías han sido perfeccionadas por mi colaboradora Mónica Carvajal, quien ha logrado rescatar adecuadamente imágenes de especímenes colectados desde hace varias décadas. Nuestros agradecimientos deben ser también expresados a Danilo Cepeda, curador de la Colección Entomo­lógica del Museo L. Peña Guzmán de nuestra Facultad de Ciencias Agronómicas.

El presente texto, que ha demandado más de dos décadas en su preparación, ha sido aceptado para formar parte de las publicaciones científicas producidas en Ciencias Agronómicas de esta Facultad por tratarse de una obra de investigación principalmente destinada al sector académico y profesional agronómico del país. También nos ha permitido dar a conocer no solo una parte de nuestra biomasa autóctona sino además interpretar la capacidad de las condiciones biogeográficas locales, la de carácter menos neotropical de la región, para acomodar estas nuevas especies de artrópodos microscópicos de diversas procedencias que aún continúan ingresando a nuestro país.

El autor se hace también un deber en dar cuenta que ha preferido publicar esta obra en un solo volumen en lugar de editar varias contribuciones sobre las diversas unidades taxonómicas aquí tratadas, para así entregar al lector un conocimiento más integral de este gran grupo de insectos perjudiciales para la economía agrícola del país en un único comprensivo volumen sobre el tratamiento de más de 130 especies que forman parte de esta entomofauna local, en su ma­yoría aún poco conocidas en nuestro sector agronómico. Indudablemente podría haberse optado por editar varias contribuciones separadas para así aumentar el número de aportes científicos que tienen mayor grado de acreditación en nuestra Facultad, pero así lo he preferido para también ampliar el acceso a otros sectores nacionales interesados en el reconocimiento e identificación de estas plagas de connotación agrícola, forestal y ornamental, complementando así el estudio de la familia Pseudococcidae ya publicado el año 2011 por nuestra Facultad en la Serie Ciencias Agronómicas.

Espero que la presente obra puesta a disposición de los sectores académicos y productivos del país les asista en el proceso de identificación y respectivo co­nocimiento biológico de estas persistentes especies, plagas que conforman un universo tan lesivo para la productividad frutícola nacional, confiando además en que estimulará a los especialistas nacionales en el aporte de futuras investigaciones sobre especies nativas que esperan ser descritas, para así conocer más en detalle la biomasa de interés agropecuario de nuestro país. También estamos seguros de que, aparte de las descripciones taxonómicas aquí actualizadas, las cuales son obviamente más del interés de especialistas, se haya precisado entregar para una sola gran entidad taxonómica todas sus sinonimias de mayor relevancia acom­pañadas por sus respectivas ilustraciones en el presente texto con más de 300 imágenes -originales del autor- sobre su morfología, hábitos de vida y naturaleza de los daños provocados, lo que esperamos ampliará y facilitará a los lectores el conocimiento de estas plagas de frutales, esperando así haber contribuido con la educación superior agronómica, liderada en nuestra área entomológica por esta Facultad, en las modernas normativas del manejo de plagas agrícolas que descansan en la correcta identificación de los componentes fitoparásitos en el contexto de nuestros agroecosistemas productivos.

El autor
Santiago de Chile, Julio, 2015

Martes 3 de mayo de 2016

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